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domingo, enero 11, 2026

La OMS le da el visto bueno a los fármacos de moda: ¿negocio o salud?

La industria farmacéutica celebra mientras la obesidad sigue siendo un negocio de 3 billones

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TL;DR

  • La OMS aprueba los GLP-1 como Ozempic y Wegovy tras años de presión del mercado
  • Reconocen que solo el 10% de quienes los necesitan podrán pagarlos
  • La obesidad mueve 3 billones de dólares anuales y podría duplicarse para 2030
  • La recomendación es ‘condicional’ por falta de datos de seguridad a largo plazo

Cuando el negocio es tan gordo que hasta la OMS se rinde

No mames, imagínate: más de mil millones de personas con obesidad en el mundo, 3.7 millones de muertes vinculadas en 2024, y la Organización Mundial de la Salud decide que ya es hora de darle el visto bueno a los medicamentos de moda. Pero no cualquier visto bueno: uno «condicional», como quien dice «sí, pero…». Según News, la OMS publicó este lunes su primera guía sobre el uso de terapias GLP-1, esos fármacos que suenan a personajes de Star Wars: liraglutida, semaglutida, tirzepatida. O como los conocemos en la vida real: Ozempic, Wegovy, Mounjaro.

La enfermedad que vale 3 billones de dólares

Aquí está el chiste macabro: la OMS advierte que, sin medidas más contundentes, el número de personas con obesidad podría duplicarse para 2030. ¿Y qué significa eso en términos que entiendan las farmacéuticas? Pues que las pérdidas económicas mundiales alcanzarían unos tres billones de dólares anuales. Tres billones. Con B. Pero ojo, no son «pérdidas» para la industria farmacéutica, sino ganancias potenciales. Como reporta Yahoo Noticias, el costo económico de la obesidad está aumentando considerablemente, y ese número de 3 billones para 2030 es justo lo que hace que a alguien en una junta directiva se le iluminen los ojos.

El acceso limitado: la parte que nadie quiere ver

Aquí viene lo bueno: la OMS reconoce que, incluso con un rápido aumento de la producción, se prevé que las terapias con GLP-1 lleguen a menos del 10% de las personas que podrían beneficiarse de ellas en 2030. ¿El 10%? Sí, leíste bien. El País lo pone más claro: «solo llegan al 10% de los potenciales usuarios (los más ricos que se lo pueden permitir)». O sea, la OMS aprueba unos medicamentos que sabe que la mayoría de la gente no podrá pagar. ¿Eso no huele raro? Como cuando te venden un Ferrari sabiendo que solo el 10% de la población tiene para la gasolina.

La recomendación «condicional»: el asterisco que lo cambia todo

La OMS no es tonta. Sabe que esto huele a estrategia comercial, por eso mete sus advertencias. La recomendación es condicional «debido a la escasez de datos de seguridad a largo plazo», según News. O sea, aprueban algo de lo que no saben qué pasará en 10 años. Además, hay «incertidumbre sobre el mantenimiento de la pérdida de peso una vez finalizado el tratamiento». Traducción: te los tomas de por vida o recuperas el peso. ¿Suena a negocio redondo? Porque lo es.

El cambio de narrativa: de «estilo de vida» a «enfermedad crónica»

Aquí está la jugada maestra: Telemundo documenta cómo la OMS habla de «un nuevo capítulo en el cambio conceptual gradual en la forma en que la sociedad aborda la obesidad, pasando de considerarla una ‘condición relacionada con el estilo de vida’ a una enfermedad crónica compleja». ¿Y qué pasa cuando algo se convierte en «enfermedad crónica»? Que necesita tratamiento de por vida. ¿Y qué necesita tratamiento de por vida? Medicamentos de por vida. ¿Ven el círculo perfecto?

Los números que nadie quiere escuchar

Mientras la OMS habla de «acceso» y «equidad», la realidad es que en Estados Unidos, uno de cada ocho adultos dice que está tomando un fármaco GLP-1, según Telemundo. Los fármacos más populares pueden costar más de 1,000 dólares mensuales. Hagamos cuentas: si el 10% de los mil millones de personas con obesidad pudiera pagar 1,000 dólares al mes, estamos hablando de… mejor ni hacer la multiplicación, porque duele.

La pregunta incómoda: ¿quién gana realmente?

La OMS dice que los medicamentos deben usarse junto con dietas saludables y actividad física. Pero seamos honestos: cuando tienes un fármaco que promete resultados sin tanto esfuerzo, ¿quién va a preferir el gimnasio? La industria farmacéutica encontró el santo grial: una «enfermedad» que afecta a mil millones de personas, que se declara «crónica» (léase: de por vida), y que necesita medicamentos caros. Y la OMS, con su aprobación «condicional», les da el aval que necesitaban para que los sistemas de salud públicos empiecen a pagar la cuenta.

Lo más irónico es que la misma OMS que aprueba estos medicamentos advierte que «la obesidad no puede ser resuelta por individuos solos y requiere una acción amplia de los gobiernos y la industria para crear entornos alimentarios más saludables». Pero mientras los gobiernos no hagan eso, la farmaindustria tiene clientes asegurados. Literalmente.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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