TL;DR
- Quienes mejoraron dieta y ejercicio perdieron 1.9 kg menos de grasa total y 150g menos de grasa visceral
- La grasa visceral -la más peligrosa- se reduce 16% con hábitos combinados
- Estudio siguió a 7,256 adultos durante 7 años con mediciones precisas
- No hay efecto sinérgico pero sí suma de beneficios individuales
No es magia, es ciencia dura
Después de siete años siguiendo a más de 7,200 adultos británicos, la Universidad de Cambridge tiene un mensaje claro: la fórmula mágica para combatir la grasa más peligrosa sí existe, pero no es tan mágica como quisiéramos. Mercacei reporta que quienes mejoraron simultáneamente su dieta y actividad física ganaron, en promedio, 1.9 kg menos de grasa corporal total y 150 gramos menos de grasa visceral. Y aquí está el dato que duele: esa diferencia equivale al 16% de la grasa visceral inicial de la población.
La grasa que realmente importa
El estudio publicado en JAMA Network Open hizo algo que pocas investigaciones logran: diferenciar entre la grasa que se ve y la que mata. Infobae detalla que mientras la grasa subcutánea es relativamente inofensiva, la visceral -esa que se acumula alrededor de los órganos abdominales- está directamente relacionada con diabetes tipo 2, hígado graso y enfermedades cardíacas. Lo más revelador: después de ajustar por índice de masa corporal, solo la asociación con la grasa visceral seguía siendo significativa.
Mediciones que no mienten
Lo que hace diferente este estudio es que no se basó en lo que la gente dice que hace, sino en lo que realmente hace. Los investigadores usaron sensores portátiles de frecuencia cardíaca y movimiento durante al menos 72 horas para medir el gasto energético. Es-us documenta que también utilizaron escáneres DEXA -tecnología de rayos X de baja intensidad- para distinguir entre grasa corporal, músculo y masa magra en todo el cuerpo. No estamos hablando de básculas de baño, estamos hablando de ciencia de verdad.
La dieta mediterránea como estrella
El estudio no se anduvo con rodeos en definir qué significa «mejorar la dieta»: se enfocó exclusivamente en la adherencia a la dieta mediterránea. Frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva como protagonistas, con cantidades moderadas de pescado, aves, huevos y lácteos, y limitando carnes rojas y dulces. El mensaje es claro: no se trata de dietas milagro, se trata de patrones alimentarios sostenibles.
Sin atajos, sin compensaciones tramposas
Aquí viene la parte que nadie quiere escuchar: Infobae revela que el análisis no encontró una interacción compensatoria entre dieta y ejercicio. Traducción: mejorar uno de los hábitos no te da carta blanca para descuidar el otro. Tampoco hubo un efecto sinérgico que multiplicara los beneficios -no es 1+1=3, es 1+1=2. Pero en un mundo donde muchos esperan soluciones mágicas, un 2 honesto es mejor que un 3 imaginario.
Quiénes se benefician más
Los resultados muestran que el combo dieta-ejercicio funciona especialmente bien para dos grupos: personas con sobrepeso u obesidad al inicio del estudio, y quienes eran menos activos físicamente. Es como si el cuerpo dijera «mientras peor estés, más me beneficio del cambio». Es-us cita a la doctora Nita Forouhi, coautora del estudio: «Pese a las dificultades de vivir en entornos que favorecen la mala alimentación y el sedentarismo, hay beneficios si se introducen pequeños cambios sostenidos».
El peso no es solo un número
«Cuando se habla de cambios en el peso corporal, a menudo se piensa en una única cifra en la báscula. Pero no toda la pérdida o ganancia de peso es igual», señaló el doctor Shayan Aryannezhad, primer autor del estudio, según Es-us. Esta frase debería estar en letras doradas en todos los gimnasios y consultorios de nutrición. Perder 2 kilos de grasa visceral no es lo mismo que perder 2 kilos de músculo o agua. La calidad del peso perdido importa más que la cantidad.
¿Y ahora qué hacemos con esta información?
Después de siete años y más de 7,200 personas estudiadas, el mensaje es incómodamente simple: no hay atajos. La combinación de alimentación mediterránea y actividad física regular funciona, especialmente para reducir la grasa más peligrosa. Pero funciona de manera aditiva, no multiplicativa. Y funciona mejor para quienes más lo necesitan. En un mundo obsesionado con soluciones rápidas, la ciencia nos recuerda que los hábitos sostenibles -no los extremos temporales- son los que realmente cambian la salud a largo plazo.
Fuentes consultadas:
- Mercacei – Mejorar la dieta y aumentar la actividad física al mismo tiempo ayuda a limitar el aumento de peso
- Infobae – Dieta y ejercicio: la dupla que más ayuda a frenar la grasa dañina, según un estudio de la Universidad de Cambridge
- Es-us – Una dieta sana y el ejercicio pueden reducir la grasa abdominal dañina, según estudio británico


