TL;DR
- La brecha de longevidad entre géneros alcanza 5.8 años, el máximo desde 1996
- Los hombres tienen el doble de probabilidades de morir por melanoma que las mujeres
- Las tasas de suicidio en hombres de 55-64 años son 8 veces superiores
- Las mujeres adoptan más medidas preventivas y buscan tratamiento con mayor frecuencia
La brecha que no para de crecer
No mames, estamos hablando de casi seis años completos de diferencia. Según datos de Harvard Health citados por Infobae, la esperanza de vida femenina en Estados Unidos ronda los 81 años, mientras que la masculina apenas supera los 76. Eso significa que mientras ellas están planeando sus vacaciones de jubilación, ellos ya están contando los días.
Lo más preocupante es que esta diferencia de 5.8 años es la más grande en veinticinco años. O sea, no es que estemos mejorando, estamos empeorando. Y la pregunta que debería estar quemando es: ¿por qué carajos los hombres se están muriendo más jóvenes?
El corazón y la diabetes: la combinación mortal
El estudio publicado en JAMA Internal Medicine y respaldado por los CDC no se anda con rodeos: las enfermedades cardíacas y la diabetes, agravadas por el aumento de peso, son las principales causas de la menor longevidad masculina. Los hombres presentan mayor riesgo y prevalencia de enfermedades cardíacas hasta después de los 75 años.
Pero aquí viene lo interesante: aunque las tasas de obesidad entre adultos mayores son similares en ambos sexos, las mujeres tienden a preocuparse más por el exceso de peso y adoptan medidas preventivas con mayor frecuencia. O sea, no es que ellas no engorden, es que hacen algo al respecto.
El tabaco: el vicio que no suelta
Las cifras del tabaquismo son para pararse los pelos. En 2021, el 13.1% de los hombres fumaba a diario o algunos días, frente al 10.1% de las mujeres. Pero el problema no es solo que fumen más, es que mantienen el hábito durante más años antes de abandonarlo.
Y aunque las mujeres enfrentan más dificultades para dejar de fumar, según el estudio, suelen intentarlo más veces y durante períodos más prolongados. Traducción: ellas le echan más ganas, aunque les cueste más trabajo.
El melanoma: la diferencia que duele
Esto sí que es para reflexionar: los hombres tienen casi el doble de probabilidades de morir por melanoma que las mujeres. ¿La razón? Las mujeres son más propensas a utilizar protector solar, realizarse chequeos dermatológicos y consultar al médico ante cualquier anomalía en la piel.
El melanoma suele manifestarse como una mancha oscura visible y, si se identifica a tiempo, rara vez es mortal. O sea, estamos hablando de muertes que podrían evitarse con una simple visita al dermatólogo. Pero no, mejor nos hacemos los machos.
La salud mental: la herida invisible
Aquí es donde la cosa se pone realmente fea. Las tasas de suicidio entre hombres de 55 a 64 años son casi ocho veces superiores a las de las mujeres de ese grupo de edad. Ocho veces. Eso no es una diferencia, es una epidemia.
Y lo más triste es que aunque las mujeres mayores presentan tasas más altas de depresión, buscan tratamiento con mayor frecuencia, acudiendo a terapia y utilizando medicamentos. Mientras tanto, muchos hombres siguen creyendo que pedir ayuda es de débiles.
La presión social que mata
Alan Geller, profesor de Harvard, lo dijo claro: «En muchos casos, las mujeres son mejores que los hombres al atender ciertas necesidades de salud que contribuyen a una mayor longevidad». Y añadió que muchos hombres sienten presión social para aparentar fortaleza.
Ahí está el meollo del asunto: nos estamos muriendo más jóvenes porque nos da pena ir al médico, porque creemos que el protector solar es cosa de mujeres, porque pensar en nuestra salud mental es de mariquitas. Y mientras tanto, la brecha sigue creciendo.
La pregunta incómoda que queda flotando es: ¿cuántos años más de vida estamos dispuestos a perder por mantener una masculinidad tóxica que, literalmente, nos está matando?


