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sábado, enero 10, 2026

12 detenidos en Michoacán: ¿Victoria o espejismo?

El operativo que prometía paz desató bloqueos y más violencia

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TL;DR

  • 12 detenidos en 10 municipios durante operativo del 14-16 de noviembre
  • Se aseguraron 8 explosivos, 4 armas y 866 cartuchos, pero el crimen respondió con bloqueos
  • Milenio documenta que la violencia escaló con vehículos incendiados en 8 puntos carreteros
  • El gobierno despliega 12,288 elementos para pacificar un estado que sigue en llamas

La paz que se parece a la guerra

El gabinete de seguridad anunció con bombo y platillo los primeros resultados del «Plan Michoacán por la Paz y la Justicia»: 12 detenidos, ocho artefactos explosivos, cuatro armas de fuego y más de 800 cartuchos. Pero mientras el gobierno presumía patrullajes en huertas limoneras, Milenio reportaba que el crimen organizado respondía con bloqueos en la región lacustre y zona limítrofe con Jalisco, donde varios civiles armados atravesaron vehículos particulares y de carga para obstruir la circulación y, en otros casos, incendiarlos.

Los números que no cuadran

La Jornada documenta que los operativos se realizaron del 14 al 16 de noviembre en diez municipios: Quiroga, Apatzingán, Reyes del Salgado, Zamora, Jacona, Morelia, Zitácuaro, Maravatío, Uruapan y Sahuayo. Pero aquí está lo curioso: con todo y el despliegue de 12,288 elementos que Aristeguinoticias menciona, solo lograron detener a 12 personas. Eso significa que, en promedio, se necesitaron más de mil agentes por cada detenido. ¿Eficiencia o teatro de seguridad?

El botín de guerra

Según el comunicado oficial, el decomiso incluyó siete vehículos (dos con blindaje artesanal), tres motocicletas, tres inmuebles, dosis de cristal y marihuana, dos teléfonos celulares, 200 litros de hidrocarburo y diverso equipo táctico. Pero lo que realmente preocupa son los ocho artefactos explosivos improvisados. En un estado donde el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el pasado 1 de noviembre marcó el punto crítico de la violencia, estos explosivos revelan que estamos ante grupos con capacidad de fabricar armamento casero.

La respuesta del crimen: bloqueos en cadena

Mientras el gobierno celebraba sus 12 detenciones, la realidad en las carreteras de Michoacán pintaba un cuadro muy distinto. Carlos Puig de Milenio detalla que los bloqueos se registraron en Tzintzuntzan, sobre la carretera Morelia-Quiroga; en Huaniqueo, sobre la autopista Maravatío-Zapotlanejo; en la carretera Zamora-La Piedad; en la autopista Zamora-Ecuandureo; y sobre la carretera Jacona-Jiquilpan, entre otros puntos. Ocho bloqueos simultáneos que demuestran una capacidad de coordinación que supera por mucho la de las autoridades.

El contexto que nadie menciona

Esto no es nuevo en Michoacán. Como bien apunta Puig, «así ha sido en Michoacán en todos los planes e intervenciones». La diferencia ahora es el discurso oficial de que «esto no es como antes, que ahora pura paz». Pero los hechos en el terreno desmienten esa narrativa. Cuando un operativo de seguridad desencadena una respuesta tan coordinada y violenta del crimen organizado, difícilmente podemos hablar de avances hacia la paz.

¿Y los 2,740 millones en afectaciones?

La Jornada menciona que, paralelamente a los operativos en Michoacán, se realizaron acciones en otros estados que generaron afectaciones económicas al crimen organizado por más de 2,740 millones de pesos. La cifra suena impresionante, pero ¿qué significa realmente? En Culiacán y Badiraguato, Sinaloa, fueron inhabilitadas seis narcobodegas y un laboratorio clandestino. En Tamazula, Durango, otra área de concentración. Mientras tanto, en Michoacán seguimos contando detenidos por docenas cuando el problema requiere soluciones por toneladas.

La cruda realidad michoacana

El «Plan Michoacán por la Paz y la Justicia» se presenta como la gran solución, pero los números no mienten: 12 detenidos frente a una estructura criminal que puede paralizar media entidad con bloqueos coordinados. Aristeguinoticias recuerda que el plan surge tras el asesinato del alcalde de Uruapan, pero la violencia no ha cedido. Más bien, se ha transformado: de ataques selectivos a bloqueos masivos que afectan a toda la población.

Tal vez lo más preocupante es la desconexión entre el discurso oficial y lo que vive la gente en las carreteras de Michoacán. Mientras el gobierno habla de «construcción de entornos más seguros», los ciudadanos enfrentan vehículos incendiados y caminos bloqueados. Como bien dice Puig, «lo de ayer y lo que viene no es ‘paz’. Esperemos que la estrategia la logre, pero falta. Y mucho».


Fuentes consultadas:

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