TL;DR
- Etiopía reporta 8 casos con 6 muertos, incluyendo personal médico
- La OMS confirma que es virus de Marburgo, primo del ébola
- Tasa de mortalidad histórica entre 24% y 88%, sin vacuna aprobada
- Personal sanitario amenaza con parar por falta de equipo de protección
Cuando el misterio tiene nombre y apellido
Lo que empezó como un brote sospechoso de fiebre hemorrágica de origen desconocido en Jinka, a 600 kilómetros de Adís Abeba, ya tiene dueño: el virus de Marburgo. Y no es cualquier inquilino. Según Excelsior, estamos hablando de un primo del ébola que ha demostrado tasas de letalidad de hasta el 88% en brotes anteriores. Seis muertos en menos de tres semanas, entre ellos un médico y una enfermera, son la carta de presentación de este visitante no deseado.
El personal médico que se juega la vida sin armadura
Biniam Asrat, director médico del Hospital General de Jinka, lo dijo claro: «El personal sanitario podría dejar de trabajar si no recibe el equipo de protección personal adecuado. Su destino podría ser la muerte». No es una amenaza, es la cruda realidad. Cuando los que deben curar se convierten en víctimas, el sistema colapsa. La OMS ya liberó 300 mil dólares de su Fondo de Contingencia para Emergencias, pero uno se pregunta: ¿por qué siempre llegan los recursos después de que la tragedia ya está servida?
Marburgo: el virus que aprendió a viajar
Lo que Fundación iO documenta desde 1967 ahora se pasea por Etiopía por primera vez. El virus, que normalmente se hospeda en murciélagos frugívoros, encontró la manera de saltar a humanos y luego de persona a persona a través de fluidos corporales. La mayoría de los fallecidos en este brote perdieron la vida tras haber tenido contacto con el primer paciente. Un efecto dominó mortal que evidencia lo frágil que puede ser la cadena de contagio.
La OMS mueve fichas, pero el tablero es enorme
La Organización Mundial de la Salud desplegó 11 técnicos con «experiencia en la respuesta a brotes de fiebre hemorrágica viral» y está facilitando «suministros esenciales, como equipo de protección personal». Suena bien, hasta que te das cuenta de que estamos hablando de una región fronteriza con Sudán del Sur, un país con sistema sanitario frágil. La cercanía geográfica es la pesadilla de cualquier epidemiólogo: las enfermedades no conocen de pasaportes.
Sin vacuna, sin tratamiento, con mucho miedo
La ausencia de vacuna y de tratamiento antiviral aprobado convierte al Marburgo en lo que los expertos llaman «una amenaza de alta prioridad». Los síntomas empiezan con fiebre alta, dolores musculares y progresan hacia vómitos, diarrea, erupción y hemorragias múltiples. Un cuadro clínico que, según Excelsior, evoca lo dramático. Mientras, el África CDC realiza secuenciaciones para identificar el origen y determinar las herramientas más adecuadas para responder. La ciencia corre contra el reloj.
¿Lección aprendida o historia que se repite?
Lo más preocupante no es solo el brote actual, sino el patrón que se repite: sistemas de salud frágiles, personal sin protección adecuada, respuestas que llegan cuando ya hay muertos. Etiopía marca la primera vez que registra un brote de MVD, lo cual añade una capa nueva de vulnerabilidad. La pregunta incómoda es: ¿cuántos «primeros brotes» más vamos a tener que lamentar antes de que la preparación sea la norma y no la excepción?


