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martes, enero 13, 2026

Bangladesh: la ex primera ministra condenada a muerte

De 20 años en el poder a la pena capital por reprimir protestas estudiantiles

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TL;DR

  • Ex primera ministra condenada en ausencia desde su exilio en India
  • Responsable de la represión que dejó entre 1,400 y 1,500 muertos en 2024
  • Protestas iniciaron por sistema de cuotas que privilegiaba a élites
  • Gobierno interino de Nobel de la Paz Muhammad Yunus pide extradición
  • ONU lamenta pena de muerte pero reconoce importancia para víctimas

La caída de una dinastía política

Sheikh Hasina no era cualquier político. Esta mujer gobernó Bangladesh durante 20 años, construyendo una carrera que la convirtió en la primera ministra con más tiempo en el poder en la historia del país. Hoy, desde su exilio en India, recibe una condena a muerte por crímenes contra la humanidad. La ironía es brutal: quien durante dos décadas ejerció el máximo poder ahora enfrenta la máxima pena.

La revolución que nadie vio venir

Todo empezó en julio de 2024 con algo que parecía una protesta estudiantil más. Los jóvenes salieron a las calles indignados por un sistema de cuotas que reservaba el 30% de los empleos públicos para familiares de veteranos de guerra, según documenta CNN Español. Pero lo que comenzó como rechazo a privilegios anacrónicos se convirtió en una ola de descontento juvenil contra uno de los gobiernos más longevos de Asia.

La represión que cambió todo

Hasina ordenó a las fuerzas de seguridad usar «fuerza letal» contra los manifestantes, según el fallo del Tribunal Internacional de Crímenes de Bangladesh. El resultado fue una carnicería: entre 1,400 y 1,500 muertos, según diferentes estimaciones de la ONU. El episodio más grave ocurrió el 5 de agosto de 2024, cuando seis manifestantes desarmados fueron asesinados a tiros en Daca.

El tribunal que divide aguas

El Tribunal Internacional de Crímenes de Bangladesh, establecido en 2009, ha emitido un veredicto histórico pero polémico. Hasina lo califica de «amañado» y «parcial», acusando al gobierno interino de Muhammad Yunus de usar el proceso para ocultar su «administración caótica». Mientras, El País reporta que el juez Golam Mortuza Mozumder declaró: «Por sus cargos hemos decidido imponerle sólo una sentencia, que es la pena de muerte».

Las condenas en cascada

No fue solo Hasina. Su entonces ministro del Interior, Asaduzzaman Khan Kamal, también recibió pena de muerte por «incitar y no impedir» las atrocidades. El único que salió relativamente bien librado fue el ex inspector general de Policía Choudri Abdulá al Mamun, quien colaboró con la justicia y recibió solo cinco años de prisión. La lección parece clara: en Bangladesh, cooperar tiene sus recompensas.

La geopolítica de la extradición

Ahora viene el verdadero drama internacional. El gobierno interino de Bangladesh ya solicitó a India la extradición de Hasina y su exministro. Nueva Delhi responde con la típica diplomacia ambigua: «comprometida con los mejores intereses del pueblo de Bangladesh». Traducción: no sabemos qué hacer con esta bomba política.

La ONU en la encrucijada

Ravina Shamdasani, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, encapsula la contradicción perfecta: reconoce que el veredicto «es un momento importante para las víctimas» pero «lamenta la imposición de la pena de muerte, a la que nos oponemos en todas las circunstancias». Es decir, celebran la justicia pero rechazan la forma en que se aplica.

El legado que nadie quería

Lo más sorprendente es cómo las protestas de Bangladesh se convirtieron en un modelo exportable. La «Revolución de julio» inspiró revueltas en Nepal que terminaron con la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli, y hasta influyó en las recientes protestas en Marruecos. Hasina no solo reprimió una protesta local; sin quererlo, desató un movimiento regional.

¿Justicia o venganza política?

El gobierno interino de Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz, pide calma mientras celebra un veredicto «histórico». Pero la pregunta incómoda persigue: ¿esto es justicia transicional o simplemente el nuevo poder eliminando al antiguo? Hasina tiene otros tres casos pendientes en el mismo tribunal, lo que sugiere que esto apenas comienza.

Mientras Bangladesh refuerza su seguridad ante posibles disturbios, y la ex primera ministra niega todos los cargos desde su exilio, queda la imagen de un país que pasó de tener a una mujer en el poder por 20 años a condenarla a muerte. La pregunta que nadie responde es si esto representa el fin de la impunidad o el inicio de un nuevo ciclo de venganza política.


Fuentes consultadas:

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