TL;DR
- 2,300 productores de Sinaloa llevan 6 meses sin recibir pago de garantía
- El gobierno federal adeuda 450 millones de pesos por 190 mil toneladas de trigo
- Sin este pago, los agricultores no pueden iniciar el próximo ciclo agrícola
- La desaparición de Financiera Rural dejó sin crédito accesible al campo
El campo que espera desde mayo
Imagina entregar tu trabajo en mayo y que para noviembre todavía estés esperando el pago. Eso es exactamente lo que viven más de 2 mil productores de trigo en Sinaloa, según documenta Comunicacionsocial. La diputada Leticia Barrera del PRI reveló que el gobierno federal adeuda más de 450 millones de pesos por concepto de precios de garantía del ciclo 2024-2025. No estamos hablando de un retraso administrativo cualquiera: son 190 mil toneladas de trigo que ya fueron entregadas y que representan la supervivencia de miles de familias.
Las cuentas que no cuadran
Ángel Gómez Salazar, presidente del módulo de Riego del Carrizo, pone los números en perspectiva: «Sin esa compensación, el trigo que nos lo están pagando a 5 mil pesos por una media que traemos de cinco toneladas por hectárea, nos daría 25 mil pesos contra un avío de 28 mil pesos». Traducción: están trabajando para perder dinero. El precio de garantía de 2,300 pesos por tonelada no es un lujo, es la diferencia entre seguir sembrando o abandonar la tierra. Lo más preocupante es que estos recursos ya estaban presupuestados desde el año pasado, según la diputada Barrera. Entonces, ¿dónde está el dinero?
El fantasma de la Financiera Rural
Mario Zamora Gastélum, ex director de la extinta Financiera Rural, recordó algo que duele: «En su momento, esta instancia puso 10 mil millones de pesos en manos de los campesinos y ellos pagaron todo, incluidos los intereses; cero cartera vencida». Hoy, como señala el diputado, «desapareció la Financiera Rural, no hay quien les preste o el que les presta, les presta tan caro que termina nomás trabajando para el que les presta». El campo mexicano está atrapado entre un gobierno que no paga y un sistema financiero que cobra intereses que hacen imposible la rentabilidad.
La paradoja del gobierno más rico
Zamora Gastélum lanzó una observación que debería hacer reflexionar a todos: «Nunca un gobierno ha tenido tanto dinero como el actual; es justo que se le pague a la gente que trabaja». Mientras el gobierno federal presume superávit y recursos récord, los productores que alimentan al país no pueden pagar sus créditos ni preparar la siguiente siembra. Miguel Ángel López Miranda, de la CNC en Sinaloa, lo resume perfectamente: «Nos genera mucha desconfianza, mucha incertidumbre y pone en riesgo la posibilidad de que se le dé continuidad a la producción».
El valle que podría desaparecer
La advertencia más grave viene de López Miranda: «Dejar a los productores agrícolas a expensas del mercado, con 4 mil 500 o 5 mil pesos, definitivamente no genera ninguna garantía de rentabilidad y esa región de Sinaloa que cuenta con más de 60 mil hectáreas, correrá el riesgo de extinción». No es exageración: estamos hablando de una de las regiones trigueras más importantes del país que podría dejar de producir por la falta de pago de una compensación que ya estaba comprometida.
¿Y el maíz? También está en la lista de espera
La diputada Barrera no se olvidó de mencionar que el problema es más amplio: también exhortó al gobierno federal a pagar el precio de garantía a los productores de maíz, donde deben dos ciclos agrícolas completos. El patrón se repite: promesas incumplidas, pagos retrasados y un campo que cada vez tiene menos herramientas para sobrevivir.
La pregunta incómoda
Si el dinero ya estaba presupuestado, si los productores cumplieron entregando su cosecha en mayo, si estamos en noviembre y el próximo ciclo agrícola está por comenzar… ¿qué está pasando realmente? ¿Es incompetencia administrativa o es una política deliberada de estrangular al campo? Los números no mienten: 450 millones de pesos que deberían estar en manos de quienes producen nuestro alimento están atrapados en la burocracia. Y mientras tanto, el reloj sigue corriendo para el próximo ciclo agrícola.


