TL;DR
- Corea del Sur convierte su Agencia de Propiedad Intelectual en Ministerio de Estado
- Pasó del lugar 40 al top 5 mundial en índices de innovación en dos décadas
- En el primer semestre de 2025 registró 103,322 solicitudes de patente récord
- México tiene el mismo lugar que Corea tenía hace 20 años en innovación
- El gobierno de Sheinbaum incluye patentes en su plan, pero sin ecosistema
El salto que nadie vio venir
No mames, esto sí es jugar en otra liga. Mientras en México seguimos discutiendo si el IMSS debería tener más doctores o si el Metro necesita más mantenimiento, Corea del Sur acaba de dar un golpe de autoridad: convirtió su Agencia de Propiedad Intelectual en Ministerio de Estado. Según El Financiero, esto no es un simple cambio de nombre. Es pasar de ser una «dependencia» que procesa trámites a tener el respaldo para implementar políticas de Estado de la máxima jerarquía.
De gris a brillante en 20 años
Lo que debería darnos vergüenza ajena es el recorrido coreano. Hace dos décadas, Corea del Sur estaba en el lugar 40 de los índices mundiales de innovación. El mismo lugar donde México se ha estancado por años. Pero ellos no se quedaron llorando. Hoy están entre los cinco primeros líderes en patentamiento junto a Estados Unidos, Alemania, Japón y China. El Financiero documenta que solo en el primer semestre de este año, Corea registró 103,322 solicitudes de patente, de las cuales 84,000 fueron de coreanos. Eso es tener visión de país, no de sexenio.
Innovación que alimenta innovación
La cereza del pastel es cómo planean financiar esto. El Financiero revela que usarán los recursos excedentes de los trámites de patentes de empresas intensivas en el sistema para apoyar directamente a empresas basadas en innovación. O sea, innovación que impulsa innovación. Mientras tanto, en México seguimos con el modelo de «dar subsidios» y esperar milagros.
El Nobel que nadie entendió
Lo curioso es que el Nobel de Economía de este año ya nos había dado la pista. Joel Mokyr, Peter Howitt y Philippe Aghion fueron premiados precisamente por demostrar los efectos benéficos del sistema internacional de Propiedad Intelectual. Pero aquí seguimos pensando que la innovación es comprar tecnología china y ponerle sticker «Hecho en México».
México: la intención sin sustancia
El gobierno de Claudia Sheinbaum incluyó la producción y comercialización de patentes mexicanas en su Plan México. Suena bonito, pero El Financiero lo deja claro: «ese objetivo no pasa solo por ser una pretensión explícita, sino que se debe reconstruir y desarrollar un ecosistema de innovación». O sea, no basta con ponerlo en el plan de gobierno si no hay un ecosistema que lo sostenga.
La propuesta que nadie escucha
Mientras Corea da el salto institucional, aquí seguimos con el IMPl y el INDAutor como entidades separadas. El Financiero propone que deberíamos convertir ambas instituciones en una Secretaría de la Creatividad y la Innovación. Pero eso requeriría una visión de Estado que trascienda sexenios, y eso es lo que nos falta.
El dato que duele
Lo que más debería preocuparnos es que Corea ya pasó por donde estamos nosotros. Ellos estuvieron en el lugar 40, se dieron cuenta de que no podían competir en mano de obra barata y decidieron apostar por el conocimiento. Hoy, los campos que más crecen en patentes coreanas son baterías, Inteligencia Artificial y computación cuántica, con un crecimiento superior al 13%. Mientras tanto, nosotros seguimos exportando aguacate y cerveza.
La lección que no aprendemos
Corea entendió que en el siglo XXI no compites con fábricas, compites con ideas. Por eso las solicitudes de patente de extranjeros también crecieron allí. Porque la economía coreana se convirtió en destino de consumo y de maquila de alto valor. Nosotros seguimos pensando que la maquila es ensamblar televisores, no desarrollar tecnología.
La pregunta incómoda es: ¿cuándo vamos a dejar de ver la propiedad intelectual como un trámite burocrático y empezar a verla como la gasolina de la economía del conocimiento? Corea ya nos dio la respuesta, solo falta que alguien en Los Pinos la lea.


