TL;DR
- Alba de Tormes lleva casi 2 años sin técnico de la PAC – solo tuvieron uno durante mes y medio
- Más de un año sin ningún administrativo en unidad que debería tener dos
- Agricultores obligados a desplazarse a Salamanca capital para trámites básicos
- UPA escaló al Procurador del Común tras meses sin respuesta de la Junta
El abandono que duele en el campo
Imagina tener que manejar 40 kilómetros para firmar un papel. O esperar dos años para que alguien revise tu solicitud de ayuda europea. Eso es lo que viven los agricultores de Alba de Tormes y Ciudad Rodrigo, donde las unidades veterinarias se han convertido en oficinas fantasma. Salamancartvaldia documenta cómo UPA Salamanca tuvo que llevar esta «situación sangrante» al Procurador del Común después de que la Junta les ignorara por completo.
Alba: el caso más escandaloso
En Alba de Tormes la cosa está fea. Fea de verdad. La unidad veterinaria lleva casi dos años sin técnico de la Unidad de Desarrollo Agrario. Dos años. En todo este tiempo, los agricultores solo tuvieron atención durante un mes y medio. ¿La razón? No cubrieron la baja del anterior técnico ni su posterior traslado. Pero aquí viene lo bueno: la unidad que debería tener dos administrativos lleva más de un año sin ninguno. Cero. Nada.
La burocracia del siglo XIX
Los agricultores ahora tienen que hacer sus trámites en el Ayuntamiento de Alba o, si quieren el servicio completo, viajar hasta la Sección Agraria Comarcal de Salamanca capital. Hablamos de gente que trabaja de sol a sol, que tiene animales que alimentar y cultivos que atender. Y la Junta les pide que dejen todo para ir a la ciudad a firmar papeles. Salamancartvaldia cita a UPA señalando que esto evidencia «lo poco que importa a la Junta la información de la PAC a los agricultores». Y tienen razón: justo cuando la normativa agraria europea se vuelve más compleja, les quitan el apoyo técnico.
Ciudad Rodrigo: el hermano olvidado
La situación en Ciudad Rodrigo no es mucho mejor. La Sección Agraria Comarcal arrastra problemas similares «desde hace mucho tiempo», según UPA. O sea, no es algo nuevo. Es el abandono crónico de las zonas rurales convertido en política de Estado. Lo curioso es que el presidente de la Junta es salmantino. Alfonso Fernández Mañueco debería conocer de primera mano las necesidades del campo de su tierra, pero parece que la memoria le falla cuando se trata de destinar recursos.
La gota que derramó el vaso
UPA ya se había dirigido al Consejero de la Presidencia para exponer el problema. Cero respuesta. Nada. Silencio administrativo. Así que no les quedó más que escalar al Procurador del Común. La organización califica la actitud de la Junta como «dejadez», que es una forma elegante de decir que les vale madres el campo salmantino.
¿Y la PAC qué?
Lo más irónico es que esto ocurre en plena implementación de los nuevos requisitos de la Política Agraria Común. Los controles son más estrictos, la documentación más compleja, y la Junta decide que es el momento perfecto para dejar a los agricultores sin apoyo técnico. Es como quitarle los frenos a un carro en bajada: seguro termina mal.
Reflexión incómoda
Cuando una administración no puede mantener funcionando sus oficinas básicas en el medio rural, ¿qué esperanza queda para el desarrollo del campo? Si ni siquiera pueden cubrir dos puestos administrativos en dos años, ¿cómo pretenden modernizar la agricultura? La respuesta de UPA al Procurador del Común es el grito de auxilio de un sector que se siente abandonado por quienes deberían apoyarlo. Y lo peor es que tienen toda la razón para sentirse así.


