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sábado, enero 10, 2026

Ex alcaldesa de Colima asesinada: 38 años, madre reciente y balas

Gabriela Mejía fue interceptada junto a su hermano en Cuauhtémoc. Tenía dos semanas de haber dado a luz y seguía en la política activa.

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TL;DR

  • Gabriela Mejía Martínez, 38 años, fue interceptada por hombres en moto mientras viajaba con su hermano
  • La ex alcaldesa priista tenía apenas dos semanas de haber dado a luz a su segundo hijo
  • Ambos murieron tras múltiples disparos en la colonia El Cariño, Cuauhtémoc
  • La Fiscalía abrió carpeta con perspectiva de género mientras la gobernadora exige investigación

La política que no dejó la trinchera

Gabriela Mejía Martínez no se fue de la política cuando perdió la reelección. La ex presidenta municipal de Cuauhtémoc, Colima, siguió en la lucha como regidora de representación proporcional y como dirigente estatal del Organismo Nacional de Mujeres Priistas. Según Laprensa, apenas en 2024 había buscado mantenerse al frente del municipio bajo la alianza PRI-PAN, pero no logró la victoria. Lo que sí consiguió fue mantenerse en la mira de alguien.

El ataque que no dio tregua

Este martes por la tarde, en la calle Javier Mina de la colonia El Cariño, cerca del centro de Cuauhtémoc, la camioneta donde viajaban Gabriela y su hermano fue interceptada. Testigos reportaron a hombres armados en una motocicleta que se emparejaron y dispararon en repetidas ocasiones. No fue un enfrentamiento, fue una ejecución. La ex alcaldesa recibió múltiples impactos de bala y murió dentro del vehículo. Su hermano, que manejaba, resultó gravemente herido y aunque lo llevaron de urgencia a un hospital, horas después confirmaron su fallecimiento.

Madre reciente, víctima eterna

Lo que hace más brutal este crimen es el timing. Gabriela Mejía tenía apenas 38 años y, según documenta Laprensa, apenas dos semanas antes -el 29 de septiembre- había dado a luz a su segundo hijo. Una mujer que acababa de traer vida al mundo, asesinada a balazos en plena calle. La política que debería estar disfrutando de su licencia de maternidad, convertida en otra estadística de la violencia contra mujeres en cargos públicos.

Las reacciones que ya conocemos

La gobernadora de Colima, Indira Vizcaíno, no tardó en expresar su «repudio y pesar». Declaró que exigió a la Fiscalía General del Estado «una investigación exhaustiva y expedita». Las mismas palabras que escuchamos cada vez que asesinan a un funcionario. La Fiscalía, por su parte, confirmó que abrió carpeta de investigación con perspectiva de género. Agentes estatales, ministerio público y peritos acordonaron la zona para recabar indicios. El protocolo que ya conocemos de memoria.

La pregunta que nadie responde

¿Por qué Gabriela Mejía? ¿Era por su trabajo como ex alcaldesa? ¿Por su militancia priista? ¿Por ser mujer en política? Laprensa documenta que en los últimos meses hemos visto una escalada de violencia contra ex funcionarios: ex alcaldes, ex fiscales, líderes sindicales. Pero este caso tiene un matiz particular: una mujer, madre reciente, asesinada junto a su hermano en plena luz del día. No fue un secuestro, no fue un robo. Fue una ejecución planificada.

Colima: el estado que no escapa

Colima, ese pequeño estado que muchos ven como tranquilo, vuelve a mostrar sus grietas de violencia. La gobernadora morenista instruyó a la Secretaría de Seguridad Pública a colaborar con «todas las herramientas» para esclarecer el crimen. Pero la pregunta incómoda queda flotando: ¿qué herramientas tienen si no pudieron prevenir esto? Una ex alcaldesa, activa en la política local, viajando por las calles de su municipio sin protección aparente.

El patrón que se repite

Cuando revisas la nota de Laprensa, encuentras en los relacionados una lista macabra: ex alcalde plagiado en Veracruz, líder sindical ejecutado en Oaxaca, ex fiscal asesinado en Guerrero. Gabriela Mejía se suma a esta lista de funcionarios y ex funcionarios que pagan con su vida el haber servido en cargos públicos. La diferencia: ella era mujer, joven, madre reciente. Pero al final, igual de muerta.

Lo que queda después de las balas

Gabriela Mejía deja dos hijos, uno de ellos recién nacido. Deja una carrera política truncada a los 38 años. Deja la pregunta de si alguna mujer volverá a sentirse segura ejerciendo cargos públicos en Colima. Y nos deja a todos la certeza de que en México, ser ex funcionario es tan peligroso como ser funcionario en activo. La violencia no hace distinciones de género, ni de partido, ni de tiempo de servicio. Solo mata.


Fuentes consultadas:

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