TL;DR
- La traca final dura solo 20 minutos tras 11 días de fiesta
- Este año incluyó fuegos silenciosos para personas sensibles al ruido
- El himno de Labordeta se ha convertido en tradición obligada
- Pirotecnia Zaragozana lleva décadas haciendo el espectáculo
Cuando el ruido se convierte en problema
Lo que nadie te cuenta sobre los fuegos artificiales del Pilar es que este 2025 hubo un cambio radical: Heraldo documenta que el 11 de octubre presentaron «fuegos artificiales sin ruido, acompañados de música». No es poca cosa. En una tradición donde el estruendo es parte del espectáculo, alguien finalmente pensó en las personas con sensibilidad al ruido, animales y colectivos vulnerables. ¿Por qué tardaron tanto?
La paradoja del tiempo: 11 días vs 20 minutos
Once días completos de Fiestas del Pilar se resumen en un espectáculo pirotécnico de apenas 20 minutos. Heraldo señala que la traca final en el Parque Macanaz-Río Ebro a las 22:30 del lunes 13 de octubre marca «el regreso a la actividad cotidiana, a las obligaciones y tareas». Hay algo profundamente simbólico en que toda la alegría y fervor de casi dos semanas se comprima en menos de media hora de luces en el cielo.
El himno que nadie esperaba que pegara
Lo más curioso del ritual previo a los fuegos es cómo el ‘Somos’ de José Antonio Labordeta se convirtió en tradición obligada. Según Heraldo, este «himno zaragozano se ha convertido en un momento muy emotivo y esperado por todos los asistentes». La pregunta incómoda: ¿cuántos de los que corean las estrofas realmente conocen la obra completa de Labordeta más allá de esta canción?
La empresa que lleva décadas iluminando el cielo
Detrás del espectáculo está Pirotecnia Zaragozana, una empresa con «amplia experiencia» según la cobertura de Heraldo. Utilizan «las últimas tecnologías en pirotecnia para crear efectos innovadores y sorprendentes». Pero aquí hay un dato que merece reflexión: en una ciudad con tantos talentos creativos, ¿por qué siempre recae en la misma empresa este contrato millonario? La tradición es bonita hasta que se convierte en monopolio.
La evolución de un ritual centenario
Los fuegos artificiales son «una de las tradiciones más antiguas de las Fiestas del Pilar», pero han evolucionado. Heraldo recuerda que hubo tres momentos pirotécnicos: después del pregón (4 de octubre), el espectáculo silencioso (11 de octubre) y la traca final (13 de octubre). Esta progresión muestra cómo incluso las tradiciones más arraigadas pueden adaptarse – aunque sea lentamente – a los tiempos modernos.
El negocio de ver sin estar
Lo más revelador de la cobertura es cómo Heraldo anuncia que contará «en directo todo lo que suceda durante las Fiestas del Pilar». En la era digital, el espectáculo ya no es solo para quienes están físicamente presentes. Se ha creado toda una economía alrededor de ver sin estar, de experimentar la fiesta a través de pantallas. ¿Estamos perdiendo algo en el proceso?
La contradicción final
Mientras Pirotecnia Zaragozana presume de usar «las últimas tecnologías», el ritual en sí sigue siendo profundamente análogo: gente reunida mirando al cielo, cantando canciones de hace décadas, celebrando una tradición que se resiste a cambiar. En esos 20 minutos finales se condensa toda la paradoja zaragozana: queremos innovar, pero no soltar el pasado. Queremos incluir a todos, pero mantener intactas las costumbres. Quizás por eso, cada año, miles siguen congregándose para ver cómo 11 días de fiesta explotan en 20 minutos de luces contra el cielo oscuro.


